El Pollo Blanco Cortado es engañosamente simple pero brutalmente difícil de perfeccionar. Un pollo entero se escalfa suavemente en agua a fuego muy bajo hasta que esté justo cocido, con los huesos aún ligeramente rosados cerca de la articulación. Luego se sumerge en agua con hielo para reafirmar la piel, dándole una textura única, elástica y gelatinosa. Se sirve a temperatura ambiente con una salsa de inmersión de jengibre finamente picado, cebolletas y aceite caliente. La pureza del plato significa que todo depende de la calidad del pollo: aves de corral camperas con carne sabrosa y piel fina son esenciales.
Este plato surgió de la tradición culinaria de las granjas de Guangzhou. La técnica de escalfado fue refinada por chefs cantoneses que valoraban el sabor natural de los pollos camperos de alta calidad por encima de los condimentos fuertes.